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Ecuador y España reivindican en Londres a Guayasamín como uno de los grandes artistas y testigos del siglo XX

El Instituto Cervantes celebra el centenario del artista con una conferencia de Daniela Galán y Estefanía Solórzano en el marco del Día Nacional del Ecuador

La Embajada del Ecuador y el Instituto Cervantes celebran en Londres los 100 años del natalicio del gran pintor y artista ecuatoriano Oswaldo Guayasamín, con una conferencia de la artista e historiadora de arte de la Universidad Goldsmiths, Daniela Galan, y la antropóloga de danza, bailarina y actriz, Estefania Solórzano.

“Como embajador del Ecuador en el Reino Unido, es un honor conmemorar el jueves 8 de este mes, en el Instituto Cervantes de Londres, el centenario del nacimiento del artista Oswaldo Guayasamín, un gigante del Ecuador y de América, cuya obra es conocida alrededor del mundo. Sus creaciones plásticas conmueven por su fuerza estética y el mensaje perdurable de las obras eternas”, explica Jaime Alberto Marchán Romero, Embajador del Ecuador ante el Reino Unido.

Marchán Romero destaca que el maestro ecuatoriano dominó todas las expresiones de su arte: lienzo, composición mural, escultura, grabados, entre otras, y que, en el ámbito intelectual, desempeñó un papel decisivo en la lucha por sus ideales de justicia social. “A través de su pincel, habló por los oprimidos del mundo. Su grito fue inmenso y aún resuena, iracundo y altivo, en museos, ágoras, muros y plazas, pero, sobre todo, en el corazón de los hombres”, añade.

El Embajador considera que este evento en el Instituto Cervantes en la capital inglesa tiene una significación especial, pues es una oportunidad para dar a conocer mejor la obra del gran artista ecuatoriano en este país cosmopolita y para renovar también con el Instituto Cervantes “los profundos lazos que unen a los países iberoamericanos mediante la lengua, la cultura y el arte, a través de las cuales nos hemos enriquecido mutuamente”.

“Guayasamín es un artista que parece resumir la grandeza y las contradicciones de Hispanoamérica. Más allá de su potencia plástica, tan característica y tan ligada a las tradiciones del subcontinente, todos los temas hispanoamericanos están en él. Y digo hispanoamericanos porque pocos artistas han hecho tan bien de puente entre América y España. Para nosotros es una alegría abrir las puertas a Guayasamín y al Ecuador en su día nacional”, señala el director del Instituto Cervantes de Londres, Ignacio Peyró.

En Ecuador, cuando Estefania Solórzano inició sus estudios de teatro, empezó a ir mucho a los museos y además se acercó a la pintura, la danza y la literatura ecuatoriana. Fue ahí cuando también redescubrió la obra de Guayasamín y empezó a frecuentar el museo ‘La capilla del hombre’, en Quito, construido por el artista en homenaje al ser humano.

La expresión más íntima del ser humano

Guayasamín estuvo siempre rodeado de muchos amigos artistas (pintores, músicos, escritores, etc.) y Solórzano se interesó por conocer la historia de ese círculo. “Siempre me llamó la atención de Guayasamín el enfoque en los ojos, las manos y el rostro. Lo veo como la manera en la que uno llega a conocer a otra persona a través de la mirada. Guayasamín nos propone la expresión más íntima del ser humano en los ojos y en las manos, y es ahí donde están el terror, el amor, la ternura y la poesía”, explica.

Solórzano comenzó su Máster en Antropología de la Danza hace dos años, en un itinerario que la llevó a Noruega, Francia, Hungría y finalmente a Reino Unido, el pasado mes de enero. En la actualidad, desarrolla un proyecto basado en la memoria y el olvido, para el que se inspiró en una de las obras de Guayasamín: “Mientras viva siempre, te recuerdo”, que pertenece a la serie ‘La edad de la ternura’.

“La piel afuera, la piel adentro”

Solórzano se identifica con Guayasamín y su idea de “La piel afuera, la piel adentro”. En el primero, Guayasamín hace referencia a su trabajo artístico en el tiempo que le ha tocado vivir; mientras que, en el segundo término, engloba todas las experiencias de niño y lo que vivió con su familia, unos hechos que le conmovieron toda su vida.

Guayasamín describe que pintó ‘La edad de la ira’ como si gritara desesperadamente, sumándose a todos aquellos gritos que expresan la humillación y la angustia de los hechos de horror vividos por la Humanidad en el siglo XX.

En el caso de la historiadora Daniela Galan, su charla gira sobre la importancia del artista en el contexto de la historia del arte latinoamericano y su impacto en la construcción de la escena artística mundial. La ira será el punto de partida para examinar cómo Guayasamín y otros artistas abordan lo indescriptible, situaciones de dolor, trauma y violencia, sin caer en el sensacionalismo.

“En los cuadros de Guayasamín se puede ver no solamente el dolor de las víctimas, si no la frustración de vivir en ciertos momentos históricos y de haber vivido tanto dolor, como el Holocausto, la Guerra Civil española o las bombas de Hiroshima y Nagasaki”, explica Galan, para quien Guayasamín es indispensable en la historia del arte latinoamericano para hacer un grito a los derechos de los indígenas, con su mezcla de indígena y mestizo.

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