El Instituto Cervantes utiliza cookies propias y de terceros para facilitar, mejorar y optimizar la experiencia del usuario, por motivos de seguridad, y para conocer sus hábitos de navegación. Recuerde que, al utilizar sus servicios, acepta su aviso legal y su política de cookies.

Entrevista a la abogada y experta en Derechos Humanos Renata Ávila

Entrevistamos a Renata Ávila, abogada internacional de Derechos Humanos de Guatemala, que se especializa en preservar y avanzar derechos ante la nueva ola de desafíos tecnopolíticos.

Ávila, directora Ejecutiva de la Fundación Ciudadanía Inteligente, da una charla esta tarde en London School of Economics (LSE) en la que tratará sobre los 30 años de la Web y como los últimos diez han presentado los mayores retos a nuestras sociedades, tanto para preservar como para avanzar el derecho a la libertad de expresión

– Su charla lleva por título “2009-2019: una década revolucionaria para la libertad de expresión”, como abogada internacional de derechos humanos, ¿qué destaca de estos diez últimos años de la Web?

Estamos en un tiempo nuevo donde son necesarios nuevos pactos políticos. El año pasado alcanzamos una cifra histórica: la mitad de la humanidad conectada a la Web. Debería ser razón de regocijo y de acelerada reducción de desigualdades, de acceso al conocimiento y de aprovechamiento de la inteligencia colectiva para solucionar las graves crisis que nos aquejan. Y sin embargo, la arquitectura en la que ésto se da ha bloqueado dichas posibilidades. Hoy la conectividad despierta alarmas democráticas, acelerado consumo y aún el peligro de perder nuestro libre albedrío. El poder y el beneficio económico, así como las reglas que definen lo que podemos o no hacer en línea se concentran en manos de pocos. Es urgente revertirlo y devolver el poder de la tecnología a las personas.

– ¿Cree que ha avanzado la libertad de expresión gracias al uso de la Web?

Definitivamente. Tenemos más formatos, medios, posibilidades de buscar, recibir, compartir y publicar información y opiniones, que nunca antes en la historia de la humanidad.

Usted habla de los buzones de denuncia y las valientes publicaciones en la Web, pero también del retroceso en el derecho a la libertad de expresión. ¿Cree que están nuestros derechos en riesgo? 

Más que nunca en los últimos cuarenta años. Quisiera resaltar dos aspectos que me preocupan muchísimo: el primero, la censura en manos de corporativos, sin debido proceso y revisión judicial. Antes la censura en línea era tangible: podías ver un sitio bloqueado, no accesible. Podías protestar contra ésta. Podías incluso intuir los motivos de un sitio bloqueado. Pero ahora la censura es invisible, intangible y no rinde cuentas ni da explicaciones: opiniones legítimas o, al menos, discutibles, son removidas de los canales de información hiper – personalizados sin que nos demos cuenta. Hemos perdido agencia para combatir o siquiera auditar la censura de hoy. Hemos abdicado un poder público a los gigantes tecnológicos.

– En su charla analizará momentos y eventos clave que transformaron el derecho a la libertad de opinión y expresión en línea durante la última década, ¿nos los puede resumir?

Nuestro tránsito de computadores a teléfonos móviles marca una nueva dinámica, como lo marcará el tránsito hacia tecnología 5G en la próxima, que hará virtualmente imposible desconectarnos.

Para la libertad de expresión, WikiLeaks sin duda, fue la revolución de la década, trasladando el poder de la información a las personas e invitándolas a cambiar el sistema, exponiendo la corrupción institucional por entero. Snowden continúa la misión, mostrándonos el juego político entre compañías de tecnología, agencias de inteligencia y aún los militares. La vigilancia masiva y accesible a todos los poderosos y la erosión de la privacidad acelerada sin duda son momentos que alcanzan su punto más alto en los último tres años. Ha costado despertar, pero cada vez más la gente se da cuenta de estos déspotas digitales que hemos alimentado con nuestros datos por años. Y cómo amenazan nuestro futuro.

– Como abogada internacional de derechos humanos, ¿qué consejos da a las jóvenes que quieren seguir su senda?

Resaltar que nuestros derechos están en más riesgo que nunca, derechos por lo que los abuelos pelearon guerras, por lo que los padres se plantaron en protestas. Todos los avances en la materia pueden ser aplastados con la creciente criminalización y retrocesos en el derecho a la libertad de expresión. Debemos acostumbrarnos a exigirlos y pedir más, pedir su avance, informarnos sobre los mismos y actualizarlos a nuestras realidades de hoy. Pienso en casos recientes donde se protegen los derechos laborales de los conductores de Uber, por ejemplo. No importa la profesión que ejerzamos, todos nos deberíamos saber la Declaración Universal de Derechos Humanos de memoria y aplicarla a nuestra vida diaria. Aplicarla como mínimo y siempre pedir más, siempre pedir avances que dignifiquen y protejan a la humanidad.

Comparte esta entrada

Twitter Facebook Google+ LinkedIn Del.icio.us Tumblr Del.icio.us

Deja un comentario

© Instituto Cervantes 1997-2019. Reservados todos los derechos. cenlon@cervantes.es